Sinaia
Cuando el Rey Carlos I escogió este lugar para construir su residencia vacacional, era una localidad poco habitada en la que podía respirarse tranquilidad, hoy en día, no ha perdido ese aire de sosiego pero sí se ha convertido en un destino concurrido por los amantes de la naturaleza pues la frescura de sus montañas invita a hacer senderismo en verano y esquí alpino en invierno.
Lo más visitado de Sinaia es el Castillo de Peles, de hecho, es el segundo monumento más concurrido de Rumanía, después del de Bran, pero lo mejor que tiene este bonito pueblo de montaña es su ubicación, rodeada de Abetos y manantiales minerales que contienen aguas beneficiosas para el cuerpo humano.
La ciudad se fue construyendo alrededor del Monasterio de Sinaia, de allí su nombre, y este a su vez, se llamó así en referencia al Monte Sinaí.
La caminata hacia el castillo es entretenida, a ambos lados de la ruta encuentras metros y metros de árboles con hojas otoñales, habitados por aves que dan vida al entorno; cercos de arbusto, muros y caminos de piedra y hasta alguna cascada que, aunque corta, aporta otro sonido agradable a la experiencia.
Llegados a un punto, se abre el horizonte y aparece el castillo, como mínimo te roba unos segundos de perplejidad y quieres capturar el momento. Después de eso te pasas el resto del camino admirándolo hasta que vislumbras el portal de la entrada, uno digno del monumento que alberga. Por si no fuera evidente, un cartel te indica dónde estás pero uno quiere guardar esa especie de bienvenida en su colección de fotos, al menos yo sí, y tras hacerlo reanudo el paseo.
Ya adentro vas encontrando una arquitectura de estilo neo-renacentista que te transporta a otra época. Los senderos siguen estando rodeados de frondosos árboles y finalmente, ya muy cerca del castillo, das con otro más pequeño, el Castillo de Pelisor, también mandado a construir por Carlos I para su sobrino y sucesor: Fernando I.
Finalmente llegamos al patio que antesala el famoso castillo. Es amplísimo, esmeradamente cuidado y está lleno de esculturas que parecen estar observando sus maravillosas vistas.
Con esas instantáneas los dejamos hasta nuestro próximo destino. Gracias por acompañarnos en lo que fue nuestro paseo por Sinaia, una preciosa y tranquila localidad de Valaquia y otra joya más de Rumanía.
Adiós!!