Castillo Haut-Koenigsbourg

Al noreste de Francia, en la cima de las colinas de Alsacia, se alza el Castillo de Haut-Koenigsbourg, todo un objeto de deseo para los distintos nobles que han vivido entre sus muros.
Fue la dinastía alemana Hohenstaufen quien, en el siglo XII, lo diseñó y construyó, pero debido al comercio que fluía por sus rutas cercanas, se volvió asediado y en el siglo XV, fue tomado por los caballeros de los Tierstein, unos nobles suizos, hasta que la Casa de los Habsburgo se posicionó y convirtió al castillo en una pieza clave de su territorio.

Dos siglos después, en 1633, durante la Guerra de los Treinta Años, tropas suecas lo saquearon y destruyeron dejando al Haut-Koenigsbourg en ruinas durante siglos. No obstante, a finales del siglo XIX, pese a no disponer de los recursos para devolverle su grandeza, la ciudad de Sélestat lo reclamó como un símbolo de su región, y en 1899, el emperador alemán Guillermo II, se propuso convertirlo en un monumento de la herencia germánica, consiguiendo devolverle su esplendor. Sin embargo, con el Tratado de Versalles de 1919, Alsacia volvió a manos francesas, y el castillo se convirtió oficialmente en un monumento cultural francés. 

Al estar ubicado a más de 700 metros de altura, ofrece una perspectiva única de sus alrededores. Desde sus torres, se pueden contemplar los pueblos circundantes con sus características casitas blancas de tejas rojas, ocres y marrones, en medio de una extensa llanura. Y en días de cielo despejado, este panorama es especialmente impresionante, ya que se alcanzan a ver hasta los Alpes Suizos o la Selva Negra de Alemania, lo que añade un elemento majestuoso al horizonte.

Lo que más resalta en este castillo es la naturalidad de su estética. Por dentro y por fuera representa lo que fue antaño, de modo que prevalece la piedra expuesta, el hierro forjado y la madera de acabado artesanal. En los interiores, sus paredes siguen decoradas con tapices y escudos que representan a las familias que vivieron ahí a lo largo de su historia, dotando así cada estancia de una atmósfera medieval auténtica. 

Este monumento celebra también su legado mediante conciertos temáticos, festivales culturales y recorridos guiados, ideales para los amantes de esa época y de las fotografías, como muestra de esto último les dejo algunas de las nuestras. 

Au revoir!!!