La Torre de Londres
Dicho así, uno puede imaginar que se trata, literalmente, de una torre pero en realidad es una fortaleza amurallada que alberga varias edificaciones en su interior. Oficialmente se le ha bautizado: Palacio Real y Fortaleza de su Majestad, pero continúa siendo llamada por su nombre original debido a su Torre Central, conocida también como La Torre Blanca, la cual, fue fundada en 1066 por Guillermo el conquistador de Normandía tras invadir y ocupar Inglaterra.
Comenzó siendo una fortificación de madera rodeada por una empalizada, una década después empezarían los trabajos de edificación de la Torre y más adelante, los reyes: Ricardo Corazón de León, Enrique III y Eduardo I continuarían construyendo alrededor de ésta, dando como resultado a una de las fortalezas más importantes del mundo.
Está ubicado en el centro de la ciudad, a pies del río Támesis en el que se puede apreciar otro emblemático monumento de la ciudad, la Tower Bridge, un puente levadizo y colgante construido entre 1886 y 1894 para mejorar el acceso al East End de Londres. Aunque es confundido con El Puente de Londres, este es más llamativo a la vista por la mezcla de su estilo victoriano y neogótico.
Continuando con la Torre, les comentaré que está repleta de historias y leyendas que dejan recorrer algún que otro escalofrío y no es para menos, ya que aunque en un principio se pensó que sería una residencia real, luego terminó convirtiéndose en una zona de encierro, tortura y ejecución a los traidores de la corona, muchos de ellos inocentes como fue el caso de Ana Bolena, acusada de adulterio, incesto y de conspirar contra su marido, el rey Enrique VIII, quien decidió creer estas falsas acusaciones para poder casarse con, Juana Seymour, su nuevo amor. O la de los príncipes Eduardo V y Ricardo de Shrewsbury, de 12 y 9 años, ambos hijos del rey Eduardo IV y de Isabel Woodville, y herederos del trono de Inglaterra, razón por la que su tío paterno, Ricardo de Gloucester, tras la muerte de su hermano, decidió mantenerlos encerrados allí hasta que finalizara un juicio en el que alegaba que eran ilegítimos. Seguidamente, tras hacerse coronar como el rey Ricardo III, prohibió a la madre y a los familiares visitarlos y nunca más se volvió a saber de ellos. Años después, se encontraron unos esqueletos pequeños envueltos en telas de terciopelo, dentro de una caja, pero hasta ahora las autoridades no han permitido que se analice el ADN de ambos restos, es de suponer, sin embargo, que son suyos pues aunque nadie se atrevía a acusar al entonces rey de haberlos mandado a matar, era un rumor muy sonado. William Shakespeare, escribió una obra sobre ello, The Life and Death of King Richard III; después de Hamlet, fue su pieza más larga.
En 2006, Brian Catling, concluyó una escultura memorial a los ejecutados, muchos le llaman <<El monumento de Ana Bolena>> pero además de a ella también se le dedica a otros que tuvieron su mismo final. Este se haya en el patio interior, lugar donde se realizaban las ejecuciones. Parte del poema, escrito por el mismo escultor e inscrito en el borde de uno de los dos discos de vidrio pulido, recita: <<…que descansen en paz…>>
El castillo también sirvió como zoológico tras albergar a los animales procedentes de una antigua casa de fieras establecida en 1125 por el rey Enrique I en su palacio cerca de Woodstock, de allí que hayan esculturas de estos por sus patios exteriores.
Además están los cuervos, pero estos tienen otra historia: Por un tema de superstición, deben haber siempre seis en la Torre porque si no, ésta caería y con ella la monarquía, así que por si acaso siempre tienen siete y para que no se escapen, recortan las plumas de una de sus alas.
Otra utilidad que se le ha dado al recinto es el de resguardar las armas y las joyas de la corona. De hecho, actualmente continúa siendo custodio de la cámara del tesoro. Esta se haya en El Cuartel de Waterloo, el edificio más grande de la fortaleza, construido en 1845 para los soldados. En él también se haya el Salón de las Joyas y aunque está prohibido hacerles fotos, se puede entrar a verlas. Estas instancias son renovadas regularmente y entre 1992 y 1993 el salón fue rediseñado en colaboración con Siddell Gibson para conmemorar el jubileo de diamante de la reina Isabel II.
Otro dato interesante sobre este lugar son los guardianes de la Torre, a quienes se les confunde frecuentemente con la Guardia Real, debido a que sus uniformes de gala son casi idénticos. Todos ellos son oficiales retirados de las Fuerzas Armadas Británicas con, al menos, 22 años de servicio y viven allí con sus familias. Además de las medallas al servicio prolongado deben ostentar las de la buena conducta.
Esta guardia cuida de la Torre desde 1485. Antaño, su función era vigilar a los prisioneros, velar por la seguridad de las Joyas de la Corona británica y realizar el cierre de todas las puertas del palacio mediante un acto llamado La Ceremonia de las Llaves. Hoy en día son los guías turísticos de la fortaleza y una de sus principales atracciones, además, el jefe de la Guardia, continúa repitiendo dicha ceremonia de cierre cada noche y al terminar entrega las llaves al gobernador de la Torre, tal como se hacía hace 700 años.
Antes de acabar les dejo algunas instantáneas más de los interiores y la sincera recomendación de visitar este magnífico complejo cuando esten por Londres.