Sighisoara
En el corazón de Rumanía, tras atravesar los Cárpatos Orientales, se haya esta ciudad medieval, la cual se caracteriza por tener varias casas de los siglos XVI y XVII aún habitadas.
En un principio Sighisoara era un castillo perteneciente al rey húngaro: Géza II, pero con el tiempo, se fueron sumando tantas viviendas en sus alrededores que terminaron convirtiéndolo en esta pintoresca ciudadela de cuento.
Pero además de su arquitectura de antaño, de sus caminos empedrados y de la acusada inclinación de sus tejados, sus casas tienen otra particularidad y es que los colores parecen ser elegidos de tal manera que al verlo todo en conjunto resalte la armonía.
Del mismo estilo es la Plaza Cetatii, su plaza principal, donde se hayan algunas tiendas de artesanías, antigüedades y desde luego también cafeterías y terrazas donde sentarse a descansar.
Una vez tomado el descanso recomiendo que vayan a conocer su famosa «Escalera Escolar», una escalera cubierta construida en 1642 para unir la parte baja de la ciudadela con la alta, donde se encontraban las escuelas, con el fin de resguardar a los niños del frío y la nieve en invierno. Son 176 peldaños así que mejor si calientas antes de subir, je je…
Una vez arriba, das con una colina donde se encuentra la Biserica din Deal, una importante iglesia de Transilvania que data desde finales del siglo XV y a sus pies hay una especie de bosque que alberga un cementerio Sajón que es el orgullo de sus pobladores. No entré porque había gente visitando a sus familiares y no iba a ponerme a hacer fotos allí pero sí me permití hacer una desde afuera porque realmente es precioso y quería compartirlo con ustedes.
Ya para terminar les dejo algo más de su estupendo centro histórico que, por cierto, fue incluido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1999; y también algunos ángulos de otros de los símbolos de la ciudad, como «La torre del reloj» también conocida como «La torre del consejo», por funcionar como tal entre los siglos XIV y XV. A esto hay que agregar que llegaron a construir hasta catorce de éstas con el propósito de vigilar y proteger sus límites y que cada una de ellas, estaba solventada por un gremio de la ciudad, de allí sus nombres: Torre de los herreros, Torre de los carniceros, Torre de los sastres… Actualmente, quedan nueve en pie. A mi la que más me gustó, aparte de la del reloj, fue la de los zapateros.